La autovía C-31, en el entorno de Castelldefels y el Delta del Llobregat, ha sido escenario en las últimas semanas de un avistamiento extraordinario de fauna salvaje. El naturalista Jaume Campderròs ha podido observar un ejemplar juvenil de águila marina o pigargo europeo, una de las rapaces más grandes y escasas del continente.
La presencia de esta ave en la zona se viene registrando desde el pasado 23 de diciembre de 2025, concretamente en el entorno del Delta del Llobregat, en la zona de Mercabarna Flor. Aunque el Delta es un espacio donde no es extraño ver rapaces, la observación de esta especie en Catalunya es un hecho excepcional, ya que se trata solo de la segunda vez documentada, tras un primer registro en 2011 en el Alt Empordà.
Gracias a que el ejemplar porta un dispositivo GPS de seguimiento, se ha podido reconstruir su historia. Se trata de una hembra nacida en abril de 2025 en una vall del río Mosela, en la región francesa de Lorena. Tras caer del nido, fue recogida y criada en un centro de recuperación de fauna, y liberada en septiembre de 2025. Desde entonces inició un largo desplazamiento que la llevó primero a los arrozales de Pals (Girona), donde permaneció hasta el 19 de diciembre, y posteriormente al Delta del Llobregat.

El último registro de su presencia en el Baix Llobregat se produjo el 12 de enero, sin que desde entonces se haya vuelto a localizar en la zona.
El águila marina es una especie de gran tamaño, ligada a zonas costeras, grandes ríos y lagos, donde se alimenta principalmente de peces, aves acuáticas y carroña. Aunque es considerada rara, su población europea se está recuperando progresivamente gracias a diversos planes de conservación, con su principal núcleo en la Península Escandinava, donde se estima que viven unos 3.000 ejemplares.
Mientras los adultos suelen ser sedentarios, los ejemplares juveniles realizan amplios movimientos dispersivos, como el protagonizado por esta joven águila, en busca de territorios adecuados y sin la presión de los adultos establecidos.
Aunque su presencia en Catalunya ha sido puntual y anecdótica, este avistamiento podría apuntar a una futura ampliación de su área de distribución hacia el Mediterráneo, un hecho que refuerza el valor ecológico del Delta del Llobregat y su entorno inmediato, visible incluso desde infraestructuras tan transitadas como la C-31.
