Castelldefels trabaja de forma discreta en la creación de un vino propio, una iniciativa impulsada por el Gremi d’Hosteleria de Castelldefels con el apoyo del ayuntamiento, que nace como evolución natural tras la consolidación del arroz de Castelldefels como producto gastronómico de referencia.
El proyecto, que todavía se encuentra en fase de desarrollo y sin calendario, pretende ofrecer en el futuro un vino ‘made in Castelldefels’ que pueda degustarse en establecimientos locales y que sirva también para acompañar al Arroz de Castelldefels, completando así una propuesta gastronómica plenamente identificada con la ciudad.
Aunque Castelldefels no cuenta actualmente con viñedos, la iniciativa contempla la colaboración con viñedos del entorno del Garraf, una solución que permitiría elaborar el vino manteniendo el vínculo territorial y la identidad local.
Una tierra con pasado vinícola
Lejos de ser una idea ajena a la historia del municipio, el proyecto conecta con una larga tradición vitivinícola prácticamente desconocida para muchos vecinos. Los actuales terrenos de Castelldefels ya contaban con viñas en época romana, hace cerca de dos mil años, cuando el vino era un producto de consumo cotidiano y también de comercio.
Restos arqueológicos hallados bajo la iglesia del castillo confirman la existencia de una antigua villa romana vinculada a la producción y comercialización de vino en el siglo I. En aquella época, el vino elaborado en esta zona formaba parte del circuito comercial del occidente romano, transportado en ánforas que incluso han sido localizadas en otros puntos del Mediterráneo.

Durante la Edad Media, el cultivo de la vid siguió siendo un pilar fundamental de la economía local. Documentos históricos relacionan directamente el origen del nombre Kastrum Felix con donaciones de viñedos, y se constata que las laderas del castillo estuvieron cubiertas de viñas durante siglos. Incluso a finales del siglo XV, el castillo contaba con bodega, lagares y grandes barricas, lo que evidencia una producción de vino significativa.
Entre los siglos XVI y XIX, la vid fue uno de los principales recursos agrícolas de Castelldefels. A finales del siglo XVI, representaba más de la mitad de los ingresos agrícolas del municipio, y la producción de vino tinto creció de forma notable durante el siglo XVIII.
El declive y una posible recuperación simbólica
Las plagas del siglo XIX, especialmente la filoxera, provocaron el declive definitivo del cultivo de la vid en Castelldefels, que acabó desapareciendo a comienzos del siglo XX. Desde entonces, el vínculo con el vino quedó relegado al pasado.
Ahora, este nuevo proyecto aspira a recuperar de forma simbólica y contemporánea esa herencia histórica, adaptándola a la realidad actual y reforzando la proyección gastronómica de la ciudad. Un vino propio que, si culmina con éxito, permitiría a Castelldefels volver a brindar con un producto nacido de su territorio y de su historia.

Un poquito pastelero el tema este del vino, o es de Castelldefels o no…. no vale «importarlo»