ENAIRE, gestor estatal de navegación aérea, está llevando a cabo la instalación del nuevo radar de Begues, una infraestructura esencial para la gestión del tráfico aéreo en Catalunya y especialmente relevante para la vigilancia en el noreste de la Península. La actuación cuenta con financiación europea a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).
El radar, popularmente conocido como la “bola blanca” del Rat Penat, ha iniciado este año un proceso de renovación tecnológica que incluye la sustitución de sus principales elementos estructurales y técnicos. Entre las actuaciones más destacadas ya completadas figura el cambio de la gran estructura esférica que protege las antenas, denominada técnicamente ‘radomo’.
Los trabajos comenzaron a principios de año con la retirada de las antiguas antenas. Posteriormente se procedió al izado de las nuevas y, más adelante, a la colocación del nuevo radomo, una operación que requirió una jornada completa y condiciones meteorológicas favorables.
Incorporación de tecnología 3D
Uno de los avances más relevantes de esta renovación es la incorporación de tecnología tridimensional (3D), lo que supone una mejora sustancial en la capacidad de detección del radar primario. Esta actualización era necesaria para garantizar las prestaciones del sistema y adaptar sus capacidades a los estándares tecnológicos actuales.
La ejecución de los trabajos de instalación, adaptación y configuración del nuevo radar tendrá una duración aproximada de seis meses. Está previsto que el equipo complete su plena puesta en servicio, con todas las mejoras implementadas, a finales del mes de junio de este mismo año.
¿Qué es y para qué sirve el radomo?
La parte más visible de la torre del radar está formada por la antena y el radomo, la esfera protectora que envuelve el sistema. Sus funciones son fundamentales:
- Protección física frente a fenómenos meteorológicos como lluvia, granizo, nieve o viento, así como ante posibles impactos externos.
- Mantenimiento de la calidad de la señal, ya que está diseñado para que las ondas de radar lo atraviesen con la menor distorsión o atenuación posible.
- Protección del personal de mantenimiento, permitiendo realizar trabajos técnicos en altura con mayor seguridad y resguardo ante las inclemencias del tiempo, algo especialmente crítico cuando se requiere devolver el sistema a la operación tras una avería o realizar comprobaciones técnicas.
Radar provisional para garantizar el servicio
Con el objetivo de reducir el impacto durante el proceso de modernización, ENAIRE ha instalado de manera temporal un radar provisional. Al tratarse de una solución transitoria, este equipo no requiere radomo.
Gracias a esta medida, se mantiene la cobertura que ofrece el radar de Begues, cuyos datos se integran en la red de sistemas de vigilancia aérea conectada al Sistema Automatizado de Control de Tráfico Aéreo (SACTA), instalado en el Centro de Control de Gavà. Desde este centro se presta el servicio de control aéreo, garantizando los máximos estándares de seguridad y calidad en la gestión de los vuelos.

“Máximos estándares de seguridad y calidad en la gestión de los vuelos.” Con una plantilla infradotada hace años, quemada y moviendo, en invierno, un nivel de tráfico cercano al del verano. Que da todo y más, para que salga adelante cada servicio con seguridad, en unas condiciones de descanso y carga de trabajo diaria lejos de lo deseable, en un entorno de alta complejidad.